2 ¿Qué debe hacer el “Estado”?

Neoliberalismo frente a intervencionismo

Los neoliberales: El Estado no debe intervenir en la economía. La búqueda del beneficio de los dueños del capital a través del mercado, desparrama empleo y bienestar a los trabajadores.
Los intervencionistas: El Estado tiene que intervenir en la economía para lograr una mayor riqueza, una mejor distribución de la misma, y servicios públicos adecuados para todos.

Hay también un debate teórico muy amplio acerca de hasta donde el “Estado” debe actuar en la economía. Posiciones que, de forma muy esquemática, pueden resumirse también en dos líneas principales[1]:

Los neoliberales, que dominan el escenario económico y político actual, sostienen, en principio, que el “Estado” ha de tener una actuación mínima y reducirse a mantener un marco propicio para la actuación del sector privado. Afirman que de esta manera el sector privado tendrá un contexto de mayor estabilidad, más beneficios y mayores estímulos para su actuación. Según ellos, como los capitalistas para obtener beneficios tienen que invertir, son ellos los que crean riqueza y generan los empleos que proporcionan bienestar a la población, ya que los trabajadores, mediante los ingresos que obtienen con su trabajo, pueden comprar cuanto necesitan para cubrir sus necesidades.

Mantienen que a través de las compras en el mercado, la población puede elegir por sí misma lo que prefiere, sin tener que depender de lo que le proporcione el Estado ni siquiera para los servicios sociales (educación, salud, pensiones, vivienda, urbanismo…). Tiene que existir la máxima libertad para los negocios, y se han de eliminar todo tipo de regulaciones y controles que limiten el funcionamiento del capital (desregulación) —sobretodo, hay que desregular y flexibilizar el mercado laboral para motivar a los empresarios a generar empleo y hacer cada economía más competitiva. El sector privado es más eficiente que el público por eso hay que privatizar todo lo que ahora es público. Estos son los elementos más importantes para esta línea de actuación, cuyo planteamiento básico es que si el capital tiene muchos beneficios éstos, a través de los mercados en competencia, se desparraman a toda la población creando bienestar mediante el empleo que se genera. De acuerdo con estos planteamientos los neoliberales sólo consideran adecuada la intervención para mantener “la ley y el orden”, que quiere decir principalmente el garantizar la propiedad privada y apoyar los negocios. Concluyen, que tanto el gasto público debe ser lo menor posible, así como los impuestos que tengan que pagar las personas y los beneficios de las empresas[2] porque:

  • consideran que pagar impuestos desmotiva la actuación de los agentes privados, ya que disminuyen los ingresos netos que les quedan por la actividad económica —beneficios del capital o remuneraciones al trabajo[3]. Los agentes económicos no tendrán tanto interés en actuar (invertir o trabajar) si tienen que pagar impuestos como tendrían si no tuvieran que pagarlos,
  • como afirman que la economía funcionaría siempre a toda su capacidad si no fuera por la intromisión del Estado, consideran que ésta expulsa al sector privado; con lo que toda actuación pública sólo consiste en una sustitución de lo privado por lo público,
  • parten de que toda actuación pública es, por principio, menos eficiente que cualquier actuación privada, porque los agentes del sector público no tienen que pagar por sí mismos si este sector tuviera pérdidas, ni se benefician directamente si tienen beneficios,
  • que como los políticos sólo quieren que les reelijan gastarán el dinero público sin control para lograr más votos,
  • en un mundo globalizado consideran que si en un país el Estado tiene mayor actividad económica y, por tanto, más impuestos, los capitales del exterior no vendrán a dicho país, y, además, los capitales internos se marcharan a otros países con impuestos más bajos,
  • y algunas otras razones de menor importancia para nuestros propósitos.

En realidad, lo que los neoliberales pretenden no es un Estado mínimo, sino un gasto social mínimo y un Estado potente a favor del capital privado. No hay más que ver como el gasto público no disminuye sustancialmente en ningún país rico, por no mencionar los gobiernos de Bush, que tienen el mayor gasto público de la historia de Estados Unidos. Los neoliberales quieren que el gasto social disminuya, que las regulaciones pœblicas que controlan al capital desaparezcan, pero no disminuye el gasto total y aumenta el gasto militar —y en particular el gasto para el control social de tipo represivo: policía, cárceles, etc.. Y aumentan los impuestos al consumo mientras disminuyen los que pagan los ricos y los beneficios empresariales. El Estado disfruta de muy buena salud en el ámbito neoliberal.

La otra línea es la de los intervencionistas (en términos políticos son los distintos tipos de socialdemócratas). Estos consideran que el sector privado sólo no produce los efectos que dicen los neoliberales, sino que hay muchos fallos en su sistema:

  • la economía privada no garantiza el pleno empleo, ni de personas ni de recursos… Ni en las empresas hay empleo suficiente para que trabaje toda la población que quiere trabajar (hay paro), ni el nivel de salarios evoluciona de forma que los trabajadores participen suficientemente de la riqueza que ellos mismos producen, o los empleos pueden ser muy precarios. Por lo tanto el sector público deberá generar actividad para que se ocupen las personas y los recursos parados, lo que permite generar más riqueza, lo que a su vez estimulará otros sectores de la economía a producir más riqueza, y así sucesivamente, además de legislar para evitar la precariedad laboral.
  • por otra parte, se considera que hay unos servicios básicos para el bienestar de la población (los denominados servicios sociales: salud, educación, seguridad social, vivienda) que son tan importantes para el bienestar de las personas que no se puede permitir que quienes no dispongan de medios para pagar por ellos no tengan derecho a los mismos, por lo que se han de proporcionar de forma colectiva a toda la población a través del “Estado”, independientemente de su capacidad de pago.
  • hay muchas actividades que resultarían poco rentables al capital privado pero que son necesarias para mejorar el rendimiento del sector privado, para garantizar el nivel de vida o el equilibrio territorial: investigación básica, determinadas infraestructuras, ayudas al sector rural, maquinaria para hospitales.
  • en el capitalismo se genera una gran desigualdad económica entre las personas; esta desigualdad puede atenuarse un poco si quienes tienen más ingresos pagan más impuestos que aquellos que perciben menos, es decir el “Estado” puede redistribuir una parte de la renta del país.
  • consideran que hay formas de establecer controles democráticos para que los políticos no siempre puedan utilizar los fondos públicos y su poder sólo para su propio bienestar individual,
  • tampoco otros muchos aspectos del mercado funcionan como consideran los neo-liberales, especialmente en la provisión de todos los servicios colectivos (urbanismo, medio ambiente, diferencias de genero, diferencias territoriales, etc.) Razonan que el Estado tiene que regular (más o menos, según los tipos de intervencionistas) lo que sucede en la economía,
  • esta actividad intervencionista del Estado requiere que el gasto público y los impuestos sean bastante altos y aunque teóricamente se propugna que éstos últimos los paguen principalmente las clases de más ingresos y los beneficios empresariales, también tienen que pagar impuestos los trabajadores. Se acepta también que se recaude dinero por los impuestos al consumo, que los paga toda la población.
  • se reconoce que para atraer capitales financieros internacionales una menor tributación puede ser una ventaja, pero se considera que como hay países que tienen tributación cero al capital nunca se puede competir con ellos y por lo tanto, una tributación más baja no es una solución. En cuanto a las inversiones reales, se considera que hay muchos factores que son más relevantes que tributación para atraerlas. De hecho, no son los países con tributación más baja los que tienen un sistema productivo más desarrollado.

La posición de esta otra línea consiste en ser partidaria de un nivel considerable de intervención pública y de regulación de la economía. Se considera que el “Estado”, debe intervenir en la economía y regularla, para que la economía funcione a una mayor capacidad para crear riqueza y generar un mercado laboral con pleno empleo y una sociedad con adecuados servicios sociales para la población, y con una mejor distribución de la riqueza, que permita un mínimo de bienestar social para todos. Mantienen que una economía así organizada beneficia a todos, pues la economía produce más riqueza (así que incluso a los que parece que les desmotivarían los impuestos les permite obtener más ingresos que si la economía se mantuviera a un nivel más bajo) y, se establece una sociedad menos desigual.

Se percibe fácilmente que las dos visiones corresponden a dos modelos de sociedad distintos, ambos dentro del capitalismo. La neoliberal considera que las diferencias de riqueza y poder favorecen a todos, pues los ricos en su búsqueda de beneficios para ellos derraman actividad y riqueza. Los intervencionistas consideran que en el capitalismo la actuación pública tiene que atemperar la actuación del sector privado, del “mercado”, para que la economía funcione mejor y produzca más y, además, permita unas sociedades menos desiguales, en las que la mayoría de la población pueda disfrutar de los elementos básicos para su bienestar. Sin embargo, no hay que confundir a los intervencionistas con quienes desean y luchan por otro tipo de sociedad. Los intervencionistas quieren una sociedad mejor en el capitalismo (“capitalismo con rostro humano”), los anticapitalistas quieren una sociedad distinta, organizada de otra forma. Que no es lo mismo.

Nosotros opinamos…

Para nosotros, tanto la teoría como la historia demuestran que en las sociedades actuales la intervención pública esta siempre presente y es necesaria. Y que en el capitalismo, lo que es necesario es que esa intervención pública sea la adecuada para una sociedad más eficiente y menos injusta. Por las razones siguientes:

  • a) Está siempre presente. Ni en los países de ideología más neoliberal el sector público opera como estos teóricos dicen, sino que tiene un papel de gran importancia en la evolución económica de las sociedades modernas. Sólo por su propia dimensión económica, que es muy importante —para abastecer la gestión de las Administraciones públicas y autonómicas, y de los organismos que dependen del mismo (salud, educación, asistencia social, protección cívica y militar, transporte e infraestructuras, etc.)— el Estado se convierte en el mayor consumidor y en la institución que más gente emplea de cualquier país. Pero, y sobre todo, en la actualidad, el Estado cubre una multitud de funciones económicas fundamentales: en primer lugar asegura que se mantenga la propiedad privada, elemento base sin el cual es capitalismo (lo que llaman economía de mercado) no podría funcionar. Pero además, el papel del Estado es clave para otros muchos aspectos: desde el estímulo a la investigación, pasando por el gasto militar, el apoyo a la economía del sector privado, y todas las leyes que favorecen los beneficios empresariales, hacen que el Estado sea un elemento totalmente esencial para que exista esta sociedad y para los beneficios del sector privado.
  • b) La intervención pública es necesaria. Una colectividad necesita de un sistema que le permita regirse a sí misma y regular su convivencia. Este sistema puede ser de formas muy diferentes. En el capitalismo, donde cada sujeto actúa según su capacidad económica, el capital privado juega un papel dominante, pero ello hace todavía más necesaria la existencia de un sistema social que asegure que, por lo menos, algunos elementos esenciales para la vida de la población quedan cubiertos. Y que esta población pueda participar de la riqueza y bienestar social que la colectividad crea. Para ello es necesario que exista alguna posibilidad de que la población pueda contrarrestar el poder del capital por medio de sistemas que le permitan ocupar y manifestar un lugar en la sociedad en razón de su existencia como ciudadanía, independiente de su poder económico. En la actualidad, esta forma es el sistema de instituciones que denominamos “Estado”. Podrán haber otras formas en el futuro, y posiblemente otras formas de organización serían deseables, pero en el presente, la única forma de organización colectiva que permita a la ciudadanía actuar como tal, son las instituciones que conforman lo que hoy denominamos “Estado”.

Se plantea aquí una contradicción importante: la ciudadanía recurre a la forma Estado para construir una sociedad no dominada totalmente por el capital, y a la vez, hemos dicho más arriba que el Estado es un instrumento del capital para controlar el sistema en su beneficio. La contradicción existe y es innegable. Por eso sigue siendo necesario continuar la búsqueda hacia formas de organización colectiva, social, que no supongan el Estado. Pero de momento a lo que estamos limitados es a trabajar para forzar al Estado a tener en cuenta los intereses de la población frente a los del capital. Ya que sin la intervención pública la situación puede ser peor. Pero el Estado será útil, sólo en tanto en cuanto se le fuerce a tomar decisiones favorables a las clases populares[4]. El ámbito del “Estado” es otro ámbito de lucha más donde tenemos que movernos en el sistema capitalista. Sólo en formas sociales genuinamente alternativas podrán diseñarse y existir formas más adecuadas de gestión social.

Por ello, afirmar que la intervención pública es necesaria, no debe interpretarse como que cualquier intervención pública es válida. Es imprescindible exigir que la intervención pública vaya en direcciones adecuadas, y controlar estrechamente la actuación estatal y sus agentes. La intervención pública requiere estar siempre activos y vigilantes respecto a la misma para que se oriente en la dirección adecuada. Sólo en este sentido, y con muchas prevenciones, es posible sostener que “la intervención pública es necesaria”. No cualquier intervención pública, sino aquella orientada a facilitar la creación de nuevos ámbitos colectivos de autonomía que gradualmente permitan avanzar hacia una genuina transformación social. Esta es la posición de este INFORME.

Las formas de la actuación pública

La actuación de todo este complejo sector público en la economía es muy amplia pero, para nuestros objetivos aquí, puede condensarse en tres grandes líneas:

  • por la primera, establece y hace cumplir las leyes de todo tipo;
  • por la segunda, a través de ellas y con otros medios complementarios, pretende orientar la evolución de la economía con el objetivo de colaborar con los intereses privados (acumulación) y, al mismo tiempo, impedir que éstos desborden los límites que las clases populares puedan aceptar en cada momento histórico (legitimación); esta actuación es lo que se conoce como política económica.
  • tercera, para toda su actuación tiene que manejar unos ingresos y unos gastos que son los que muestran concretamente qué hace el “Estado” cada año y la participación directa del Estado en la vida económica del país. Para ello, un instrumento muy importante es el sistema fiscal, que consiste en la recaudación de impuestos por el estado para disponer de los fondos que necesita para su actividad. Dedicamos este a estudiar el sistema fiscal español, para poder analizar los ingresos y gastos del estado (presupuesto) en un próximo INFORME 3.

 


  1. Pero no se corresponden siempre (aunque en bastantes ocasiones sí) con las interpretaciones liberal o de clase del Estado que hemos señalado más arriba, ya que muchos que tienen una interpretación liberal del Estado son intervencionistas.
  2. Este es un elemento que les permite ser muy populares, pues a nadie nos gusta pagar impuestos, y menos, cuando no se dispone de medios adecuados para controlar su uso. Pero no debemos dejarnos engañar: si el Estado ha de proporcionar servicios se han de financiar y es mucho mejor que se pague por ellos con impuestos que deberían pagarse en función de quien tiene más paga, que directamente por sus usuarios, incluidos los de menos ingresos. Otra cosa es que se analice en que se gasta el dinero público y se controle su uso.
  3. Obsérvese que los consideran como si fuesen agentes con el mismo poder económico.
  4. Siempre sin olvidar que, en el capitalismo, el margen de maniobra es limitado, pues si la vida colectiva se estructura muy favorable a los intereses populares, el Estado puede romper el equilibrio institucional.

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